Lonchera saludable, lonchera divertida 

Saber que tus hijos son sanos y felices es el mejor regalo que todo padre o madre puede tener. Estos son algunos trucos para convertir la lonchera de tus hijos en un buen acompañante de sus aventuras.

En la época escolar los niños pasan la mayor parte de su tiempo en los colegios. Y es allí donde adquieren la formación, los valores y la alimentación requerida para su óptimo crecimiento. Este último aspecto, sin restarle importancia a todo lo demás, se convierte en un requisito vital para su salud física, mental y emocional.

La importancia de la lonchera

La lonchera se convierte en recurso que tienen los niños para poder formarse sanamente y atender a las responsabilidades que les exigen en la escuela.

Según el doctor Gustavo Díaz, experto nutricionista infantil y docente en la Universidad El Bosque de Bogotá, un niño debería tener de 4 a 6 momentos de comida todos los días. Estos tiempos cubren los requerimientos nutricionales de los más pequeños. La lonchera que hacemos para nuestros hijos es de vital importancia porque cubre uno o dos de estos tiempos de comida. Es importante tener presente que debe reunir porciones adecuadas de proteínas, carbohidratos, grasas, hierro, calcio y vitaminas.

 La lonchera más saludable

Tres alimentos que no pueden faltar: Como la lonchera es un tiempo de comida intermedio (media mañana o media tarde), debe contener: un lácteo (leche, yogurt, kumis, queso, sorbete o colada, entre otros), una fruta y un alimento de alto contenido energético (productos de panadería, repostería, confitería, como roscón, hojaldre, bocadillo, arequipe o ponqué).

Superhéroes y princesas son aliados: Estamos inmersos en un mundo industrializado y en el que los niños no son ajenos al impacto del mercadeo. De vez en cuando dale gusto con algún alimento que tenga la imagen de su princesa o superhéroe favorito, siempre encontrando un balance entre lo saludable y lo divertido. Por ello es importante llegar a una negociación justa con tu hijo, puesto que el objetivo primordial es enseñarle a comer de forma saludable y no que pierda las ganas y el interés por su lonchera. Ten en cuenta también los colores, para que la lonchera sea visualmente más interesante.

No puede ser una pesadilla comestible: Aunque parezca extraño, el estatus que crea el niño dentro de la sociedad en la que se desenvuelve es un aspecto indispensable para su desarrollo mental y emocional. Es importante incluir dentro de su menú alimentos que sean demandados por la mayoría de los niños, como unas galletas, un paquete de papas o un ponqué relleno de crema dulce; de esta manera el pequeño no se sentirá un ser extraño ante los demás compañeros. En contraprestación, siempre ofrécele frutas y verduras dentro de su menú diario.

 No se debe exagerar en la cantidad de productos: El nutricionista Gustavo Díaz también recomienda que la cantidad de porción para cada alimento dependa de la edad, el estado nutricional y la actividad física del niño. Es recomendable acudir a un nutricionista para saber cuál sería la dieta precisa de acuerdo con el metabolismo y las necesidades de cada niño, pero no acostumbre a su hijo a comer más de las cantidades energéticas requeridas para cada momento de su desarrollo.

Evite alimentos que no aportan nada: Las gaseosas, por ejemplo, son alimentos nutricionalmente vacíos, porque solo aportan caloría, pero no micronutrientes. Tampoco es aconsejable el exceso de carnes procesadas (salchicha, jamón, embutidos), pues, además de contener conservantes, algunos están asociados a largo plazo con ciertos tipos de enfermedades crónicas, como el cáncer. El exceso de dulces no debe reemplazar alimentos más saludables.

Lo saludable no tiene que ser costoso: Una forma de ahorrar en la lonchera de tu hijo es utilizar las frutas que están en temporada. En los lácteos puedes recurrir a productos naturales o comprar directamente en la granja, alimentos sanos, sin conservantes y más económicos. Finalmente, con los productos energéticos puedes preparar tortas, galletas de chocolate o batidos de frutas que proporcionen la energía que todos los niños requieren. Los jugos caseros son más sanos que los de caja (eso sí, no les agregue azúcar, pues la fruta ya tiene suficiente).

Prográmate y sorprende a tu hijo con un desayuno saludable:

Lunes: Brocheta con trozos de plátano, pera, fresas o piña + galletas de mantequilla.

Martes: Sándwich de jamón y queso + jugo de naranja o de mandarina.

Miércoles: Crepes de chocolate + un vaso de leche.

Jueves: Milo + tostadas de pan con aceite de oliva y azúcar.

Viernes: Yogurt líquido + pan blandito + 40 gramos de frutos secos.

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