Tailandia, “país de la sonrisa”, es un alucinante destino que consagra su cultura milenaria y cautiva a miles de turistas por sus paisajes, playas, palacios, ruinas y de forma particular, por una cadena de legendarios templos que se destacan por su arte y belleza.

Si hay templos, también posee un Dios; en este territorio son más de 4.000 budas que puedes encontrar, puesto que el 95% de los habitantes profesan el budismo, siendo esta la corriente más importante y representativa en esta nación del Sudeste Asiático.

Dentro de los miles de budas que existen, hay uno que se destaca por su historia y excentricidad. Si viajas a la capital tailandesa Bangkok, especialmente al templo Wat Traimit, podrás admirar uno totalmente de oro macizo, con 3 metros de altura, un peso de 5,5 toneladas, el cual duró 20 años al aire libre sin que nadie conociera su incalculable valor.

De acuerdo a la historia, en el año 30, se quiso destruir un templo con un Buda en yeso abandonado allí, después de varias consideraciones, finalmente no se derrumbó debido a la simbología que representaba para la cultura.

Tiempo después, se realizaban obras en este lugar y se intentó trasladar la estatua sagrada, que coincidentemente, fue golpeada contra el suelo por la acción fallida de una grúa; al ocurrir el episodio, se dieron cuenta que realmente la imagen era de oro y había permanecido escondida bajo la capa de este material lechoso por más de 200 años.

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