Quien no camina por las calles de un destino ni prueba la comida típica del lugar, no ha hecho verdadero turismo. Pero quien, en su ansia de “comerse” el mundo, prueba absolutamente todo lo que se le pone al frente corre el riesgo de pasar un rato amargo.

Los alimentos y el agua pueden estar contaminados con bacterias, parásitos y virus que afectan la salud del ser humano. Velar por la inocuidad alimentaria se torna complicado para los viajeros. Por lo general, los turistas no tienen control absoluto sobre las comidas que ingieren, ni sobre aspectos como su procedencia o forma de preparación. ¿Significa esto que no existe nada que puedas hacer para preservar tu salud cuando te encuentres de viaje? No necesariamente.

El grupo más vulnerable a las enfermedades transmitidas por los alimentos lo componen los niños, los ancianos, las mujeres embarazadas y las personas con alguna condición médica que comprometa su sistema inmunológico. Por eso, al salir de viaje con tus pequeños o con adultos mayores debes extremar los cuidados que tomas para elegir sus comidas.

Cuida tu salud: elige bien lo que comes al estar de viaje

Durante un vuelo se tiende a perder agua, principalmente por dos factores: la presurización de la cabina y el consumo de bebidas alcohólicas y café. Por eso tomar agua durante y después del vuelo es sumamente importante.

Lo ideal es que no pases más de 4 horas sin comer, ya que esto te dará mucha hambre y por ende comerás en exceso. Intenta cenar ligero para que la digestión no afecte tu sueño.

Cuando el desayuno se realiza de manera correcta, tu hambre no se convierte en un enemigo feroz. Además te da la energía necesaria para empezar tu día a pesar del jet lag.

Elige siempre las opciones saludables; modera el consumo de grasa, azúcar, sodio y alcohol. Intenta cubrir tus 5 raciones de frutas y verdura, opta por cereales altos en fibra.

Muchas personas ven el buffet como un lugar para probar y comer de todo. ¡No abuses de este servicio de alimentos! Por lo general la comida que se ofrece es alta en calorías, elige raciones más pequeñas y procura que la verdura sea un componente significativo del plato. Evita los refrescos y cuidado con el alcohol en general. Ten siempre un vaso con agua en la mesa.

Llegado el momento de los postres, elige fruta fresca o yogur, y si has comido mucho y ya no puedes más, pide una infusión, te ayudará a hacer la digestión.

Cuida tu alimentación cuando estés de viaje, ¡no es necesario renunciar a la gastronomía local! No hacer cambios drásticos en tu forma de comer durante las vacaciones hará que te sientas mucho mejor y ayudará a tu salud. ¿Ya tienes planeadas tus próximas vacaciones? ¡Disfrútalas con los mejores planes que te da la Agencia de Viajes de Cafam Expreso Viajes y Turismo! Conoce toda nuestra oferta en www.expresoviajes.com

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