¿Sabías que en Italia comer un helado es proporcional a una comida nutritiva? En América el helado es solo un postre que nos acompaña para caminar o compartir un rato agradable, pero lo que debemos conocer es que se trata de un alimento para el alma y el cuerpo, te refresca, te ayuda a explorar nuevas combinaciones, nuevos sabores y te da una recarga de alegría. Su historia data desde hace 3 mil años, tiene su origen en el oriente.

Los chinos preparaban una pasta de leche de arroz mesclado con nieve, algo parecido al “raspado”, con las exploraciones y las intervenciones de los conquistadores se fueron modificando y perfeccionando los sabores con frutas y miel. En el siglo XVII llega a Italia Catarina de Médici, quien fue reina consorte de Francia entre 1547 y 1559, y con ella el helado se introduce en este país. Luego, en 1660 se inaugura en Paris la primera heladería del mundo.

  • Refrescan e hidratan, las paletas, sorbetes y granizados contienen una gran cantidad de agua (85% a 90% de composición de agua).
  • Los helados con base láctea se convierten en una divertida alternativa para todas aquellas personas que no consumen las cantidades mínimas recomendadas de calcio, cubre hasta un 15% de la cantidad mínima recomendada. Los niños, adolescentes y mujeres embarazadas, en periodo de lactancia o tras la menopausia, son quienes más deben consumirlos.
  • Los helados artesanales tienen un bajo contenido de grasa, alrededor del 6%, y dicha grasa es apta para diabéticos, ya que retrasa la absorción del azúcar, ayudan a cicatrizar y reducir inflamaciones en las amígdalas.
  • Ayuda a fortalecer la masa ósea y ayuda a controlar la tensión arterial.
  • Nos hacen más felices y reducen nuestro nivel de estrés tanto físico (dolor) como emocional (ansiedad).